Hoy mientras sendereábamos por los montes de la Pedriza la mañana se derramaba entre nosotros en lavanda, jarales, tomillares, anchas praderas y granito de místico anagrama.
Hemos tenido la suerte de caminar escoltados, por las curiosas y solitarias formas de las piedras de la Pedriza, en un día único e irrepetible en el que entre jaras y brezos se nos han ido apareciendo el perfil del rostro del Indio, el Caracol, el Candelabro, el risco del Ofertorio donde algunos montañeros se acercan y dejan ofrendas en él para pedir deseos,  el Caracolete, el Elefantito que con su  colosal figura de paquidermo que  nos ha fascinado, la Foca, los Cinco Cestos, el vivac del Cachalote,…..
También hemos visitado el Alcornoque del Bandolero con varios cientos de años de antigüedad, además de las leyendas que cobija hemos admirado su tamaño y sus tremendas raíces incrustadas en el granito dándole un halo espectral.
Y nos hemos introducido en la cueva del Ave María que vacía bostezaba desnuda a la luz del día. Mientras tanto, el embalse de Santillana que hoy también nos ha acompañado, no ha parado de jugar con nosotros, con sus mágicos reflejos veraniegos.