Experiencia inolvidable la de nuestros 6 días de aventuras caminando hacia Santiago de Compostela desde Ourense, por el Camino Sanabrés. Hemos visto las aguas del Miño brillar al atardecer mientras disfrutábamos de las termas de Outariz antes de que el Camino saliese a nuestro encuentro una vez más mostrándonos que tiene vida propia, ya que desde el primer momento hemos tenido que ir cambiando los planes, este es uno de los motivos  que hace que este Camino sea tan especial. Hay algo mágico en este recorrido plagado de rincones históricos, de templos y de piedras milenarias. Al ver las pisadas en el barro de las personas que iban delante, hemos sido conscientes de ser un minúsculo eslabón de la cadena de seres humanos que nos han precedido en el Camino. Su dureza nos iguala a todos sin distinción  de raza, idioma o clase social. Ah y por su puesto hemos comprobado que en Galicia por estas fechas «Se chove que chova»….
Desde el albergue de Outeiro vimos a Santiago pasar su camino de luz en el cielo para todos los peregrinos que al día siguiente llegabamos a Santiago de Compostela.
Y gracias por hacerlo aún más especial si cabe a David, Roderick de Polonia,  Rosa y Guillermo de Barcelona, las dos chicas de California y a la chica Iraní. Y por supuesto también a esos otros inesperados compañeros de Camino de cuatro patas, uno se me presentó como una cinta de fuego galopando… El otro apareció completo y orgulloso desde bigote a cola, como un conquistador sin patria… A mi ambos a su manera me conquistaron
«También la piedra, si hay estrellas, vuela.
Sobre la noche biselada y fría
creced, mellizos lirios de osadía;
creced, pujad, torres de Compostela.»
Gerardo Diego.
Video de la llegada a Santiago de Compostela:

Marzo 2018